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Autoestima y valoración personal


La autoestima es un aspecto crucial de la vida de cualquier persona, pero para aquellos con alta sensibilidad puede ser especialmente importante debido a la naturaleza de su sensibilidad emocional.


La autoestima saludable es la percepción positiva y realista que una persona tiene de sí misma. Se basa en el aprecio, el respeto y la aceptación de sus propias habilidades, logros y características, y también implica la capacidad de reconocer y aceptar áreas de mejora sin desvalorizarse. En términos generales, una autoestima sana se caracteriza por:

  1. Autoaceptación: La capacidad de aceptarse a uno mismo, con virtudes y áreas de mejora, sin excesiva autocrítica o juicios severos.

  2. Confianza: La confianza en las propias habilidades y la seguridad en las decisiones tomadas.

  3. Autovaloración: La percepción de ser merecedor de amor, respeto y cuidado, sin depender excesivamente de la validación externa.

  4. Límites saludables: La capacidad de establecer límites personales y relaciones saludables, evitando ser sobreexigente o ceder constantemente a las demandas externas.


Cuando la autoestima esta baja

La autoestima baja se refiere a una percepción negativa y desvalorizada de uno mismo. Indica una falta de confianza en las propias capacidades y un sentimiento general de no ser lo suficientemente valioso. Las personas con baja autoestima tienden a juzgarse severamente, a menudo minimizan sus logros y se sienten inseguros en sus interacciones sociales, relaciones personales o en el ámbito laboral. Este estado emocional puede limitar la capacidad de afrontar desafíos, reducir la sensación de bienestar y generar dificultades en el manejo de situaciones estresantes. una autoestima baja se manifiesta a través de síntomas como:

  1. Autocrítica excesiva: Una tendencia a ser extremadamente duro consigo mismo, enfocándose en las propias debilidades y fallos.

  2. Inseguridad: Dudas constantes sobre las propias habilidades y capacidades, así como la falta de confianza en la toma de decisiones.

  3. Dependencia de la validación externa: Una necesidad excesiva de aprobación y reconocimiento por parte de los demás para sentirse valioso.

  4. Baja autoimagen: Sentirse inferior, no merecedor de amor o respeto, y una sensación generalizada de desvalorización personal.

La autoestima baja puede ser resultado de diversos factores interconectados en la vida de una persona. Experiencias traumáticas durante la infancia, como el maltrato, la falta de apoyo emocional o el abandono, pueden dejar huellas profundas en la autoimagen. Además, el entorno social y cultural, así como experiencias negativas, como el rechazo, la discriminación o los fracasos, influyen significativamente en la percepción que una persona tiene de sí misma. La comparación constante con otros, los patrones de autocrítica y pensamiento negativo, junto con la influencia de modelos de rol negativos, pueden erosionar aún más la autoestima. Superar una baja autoestima implica trabajar en estos aspectos y adoptar estrategias para mejorar la percepción de uno mismo.


Sanar la autoestima baja es un proceso que involucra un enfoque consciente y proactivo. Implica reconocer los pensamientos y patrones negativos, reemplazándolos con una perspectiva más positiva y compasiva. Se basa en la identificación de fortalezas personales y el fomento de la autorreflexión y autoaceptación. A través de la terapia, la autoexpresión creativa, la meditación y el desarrollo de habilidades de afrontamiento, se puede mejorar la autoestima. También es esencial buscar apoyo en profesionales de la salud mental, ya que pueden proporcionar estrategias y técnicas específicas para la reconstrucción y el fortalecimiento de la autoestima.

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