Qué son las emociones y sus significados

Actualizado: 31 may


Una emoción es un estado afectivo, subjetivo, producto del ambiente, que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato e influidos por la experiencia.


Las emociones se diferencian de otra reacción afectivas porque presentan estas 3 elementos:

  1. Respuestas neurofisiológicas y bioquímicas: Los procesos emocionales están estrechamente vinculados a los fisiológicos. Las bases biológicas de las emociones incluyen diversas áreas del cerebro, el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino. Es decir, las emociones modifican la química de tu cuerpo.

  2. Un componente conductual o expresivo que comprende tanto conductas no verbales (lenguaje corporal: expresiones faciales, movimientos corporales, conducta de aproximación-evitación) como verbales (entonación de la voz, intensidad, sonidos, etcétera). Es decir, las emociones modifican tu conducta.

  3. Un componente cognitivo, relacionado con la vivencia afectiva y con el hecho de percibir la emoción, la situación y hacer una evaluación de dicha situación. Esto genera estados subjetivos, es decir, opiniones que calificamos como agradables o desagradables. Por ejemplo decir que “soy feliz” o “me siento culpable”.


Que son los sentimientos Un sentimiento es un estado afectivo que se genera a partir de una emoción, sin embargo, se produce de manera más consciente ya que las personas podemos elegir mantener ese estado de ánimo por un periodo largo de tiempo a diferencia de la emoción que tiene una corta


Función de las emociones

Durante mucho tiempo se ha considerado a las emociones de una manera negativa, entendiéndose que una persona que quiera tomar las decisiones más acertadas es aquella capaz de eliminarlas, aplicando exclusivamente la racionalidad. Sin embargo, si seguimos este razonamiento deberíamos de pensar que la evolución se equivocó con nosotros puesto que, lejos de desaparecer, las emociones siguen existiendo.


Todas las emociones tienen alguna función que les confieren utilidad, independientemente de la cualidad hedónica (agrado-desagrado) que generen. Incluso las emociones más desagradables tienen funciones importantes en la adaptación social y el ajuste personal.

Las emociones tienen tres funciones principales:

  1. Función adaptativa. Las emociones nos brindan información de que algo está pasando y nos está afectando. Nos invitan a tomar decisiones, actuar y adaptarnos a la situación.

  2. Función social. La expresión de las emociones permite predecir a las demás personas el comportamiento que vamos a desarrollar y a nosotros el suyo, lo que tiene un indudable valor para las relaciones interpersonales y para la adaptación al entorno social

  3. Función motivacional La relación entre motivación y emoción es íntima: toda conducta motivada produce una reacción emocional y a su vez la emoción facilita la aparición de unas conductas motivadas y no otras.


Las emociones básicas y sus mensajes

Las emociones más significativas son las emociones básicas: sorpresa, asco, miedo, felicidad, tristeza y rabia (ira). Según la psicología de Ekman, existen estas seis emociones básicas. Sin embargo, gracias a las nuevas técnicas de neurociencias, sabemos que el asco y la ira proceden de una emoción en común y que la sorpresa y el miedo comparten una expresión facial base. Por lo que, podemos afirmar que existen 4 emociones básicas.


Las cuatro emociones básicas y su función específica en nuestra vida son:


1. Miedo

Esta es la emoción que más estudian los investigadores en humanos y animales. El miedo es un estado emocional negativo o adverso. Implica una alta activación que conduce a evitar y escapar de situaciones peligrosas. La experiencia del miedo es la de la alta tensión, junto con la preocupación por la salud y la seguridad de uno mismo. Los síntomas fisiológicos correlacionados nos muestran una rápida elevación de la activación y preparación para el vuelo. La actividad cardíaca se dispara y la respiración se acelera.

La respiración se vuelve superficial e irregular. El miedo es un legado evolutivo que tiene un evidente valor de supervivencia. Esta emoción es útil para preparar el cuerpo y provocar comportamientos de supervivencia ante situaciones potencialmente peligrosas. Además, ayuda a aprender nuevas respuestas de protección.


2. Felicidad

De todas las emociones básicas según la psicología, la felicidad es quizás la más positiva. Nosotros asociamos directamente la felicidad con el placer y la alegría. Viene como respuesta a la resolución de algún objetivo personal o después de mitigar una situación negativa, por ejemplo. Debido a la forma en que lo expresamos, no parece tener ningún tipo de función de supervivencia. No parece ser más que el reflejo de nuestro estado interno. Sin embargo, la felicidad es uno de los sistemas corporales que nos mueve a la acción.

También es una recompensa por el comportamiento que nos aporta beneficios. Cuando tomamos algún tipo de acción que cumple una meta, surge la felicidad. Gracias a ese sentimiento de felicidad, repetiremos ese comportamiento para volver a experimentar placer. Estos pueden ser los motivadores más naturales que tenemos. A nivel fisiológico, se observa un aumento de la frecuencia cardíaca y una mejor frecuencia respiratoria. Además de eso, encontramos que el cerebro libera más endorfinas y dopamina.


3. Tristeza

De todas las emociones básicas según la psicología, la tristeza es probablemente la más negativa. Esta emoción implica una disminución del estado de ánimo, así como una reducción significativa de la actividad cognitiva y conductual.

A pesar de la mala reputación que recibe esta emoción, cumple roles que son tan importantes, incluso más importantes, que el resto de las emociones básicas.

El propósito de la tristeza es actuar en situaciones en las que el sujeto se encuentra impotente o no puede tomar ninguna acción directa. Un ejemplo es la pérdida de un ser querido. La tristeza reduce los niveles de actividad, que es el cuerpo tratando de economizar recursos y evitar esfuerzos innecesarios. La tristeza también juega un papel de autoprotección. Genera un filtro perceptivo que concentra la atención hacia el estímulo dañino. Y lo que es más importante, empuja a las personas a buscar apoyo social, lo que les ayudará a salir de una situación depresiva.


4. Rabia o Ira

La rabia o ira surge cuando un individuo se encuentra en situaciones que producen frustración o aversión. La experiencia de la ira es desagradable. Viene acompañado de un sentimiento de tensión que nos impulsa a actuar. Es una emoción multifacética y, en muchos casos, ambigua. Decimos ambiguo porque no siempre está justificado y el objeto no siempre está bien identificado. A nivel fisiológico, se observa un aumento excesivo de la activación y de la preparación para la acción.

Observamos un aumento de la actividad cardíaca. El tono muscular y la frecuencia respiratoria también aumentan, además hay un aumento significativo de adrenalina en la sangre. Esto, a su vez, aumenta la tensión cognitiva. La ira tiene una clara función evolutiva. Nos da los recursos que necesitamos para hacer frente a situaciones frustrantes.

Cuando tenemos que enfrentarnos a algún tipo de peligro o superar un desafío, gastar estos recursos para aumentar la activación nos ayuda a tener éxito. Si no alcanzamos nuestra meta después de sentir enojo, entonces pasamos a la tristeza. Esto significa que buscamos resolver el problema utilizando otras herramientas


Para poder gestionar y regular tus emociones necesitas saber cuales son, que están tratando de comunicarte y tener herramientas básicas que te ayuden a calmar tus estados del animo.

Si estas con emociones intensas y muy desagradables, es probable que necesites ayuda de un profesional de la salud. Estos estados ocurren cuando estamos pasando por una crisis, necesitamos ayuda o tenemos que hacer algún cambio en nuestra vida.


-----

Si sientes que necesitas apoyo en esta área, puedes conversar conmigo en una terapia psicológica (link)


Un abrazo grande

Clau